A PROPÓSITO DE ENGAÑOS
A propósito de engaños, de esos engaños, tan peligrosos y
tan deleznables, como de los que usted se queja, señor González, todos los que,
tras el setenta y cinco pudimos esperanzarnos, con sus principios, principios,
que venían envueltos, en un papel, que al contrario, que nuestros predecesores
jamás habíamos usado, por razones de todos conocidas, comenzamos, como digo a
creer, que en España, se podía respirar otros aires, que no fueran los de la
orilla derecha del río, casi todos, como yo, o unos cuantos como yo,
disfrutamos de aquella famosa tortilla, en SURESNES, y nos colocamos, coderas,
en las americanas, o en las cazadoras, y un servidor, que por aquel entonces,
respiraba, aires, de galacho, que como usted sabrá, un galacho es una escisión
del cauce del río, que suele regar, otros campos, situados más a la izquierda,
quisimos optar, por seguirle a usted y a un señor que fue su sombra, durante
años, y que parece ser tenía los ojos más abiertos, que nosotros, pues él, sí
que se dio cuenta de que aquellos principios, envueltos en papel progresista,
solo impresionaron, al principio, hasta que usted decidió, renegar del
marxismo, y condenarlo a un ostracismo perpetuo, y este servidor, que fue y es
persona disciplinada, calló y obedeció, y llegado el momento, me afilié, bajo
las siglas, que en aquel momento, creí, que me representaban.
Pero para entonces, mi querido ex-compañero, usted, cambió
la pana, por la lana fría, (tejido favorito del sr. ARMANI) y comenzó a
ENGAÑARNOS, señor González, ¿Le recuerda algo, lo de:
“OTAN DE ENTRADA ¡NO!”? ¿le recuerda algo la expropiación de
RUMASA, y lo que le pudimos aplaudir, aquel arranque hombría, al ver, que
alguien era capaz de meter mano, a tanto delincuente, de guante blanco? Le
recuerda, algo, aquello de que España, era un país aconfesional, y por lo
tanto, había que cancelar, los famosos acuerdos con la santa sede?
A todo eso, señor González, en esta tierra, se le llama
“ENGAÑAR”, y no se las venga dando de persona íntegra, que la integridad, como
la virginidad, se suelen perder en el asiento trasero de un coche, en momentos
de euforia, claro que después, en otros asientos, como los de un IBEX—35, se
pierde hasta la dignidad.
Voy a recordarle, una frase, qué a usted, le jodía bastante,
escuchársela a otro, que como usted ha destacado, en faltar a la verdad, VAYASE
SR. GONZÁLEZ, así es váyase, o mejor todavía QUÉDESE EN SU CASA SR. GONZÁLEZ,
usted tuvo, la ocasión de poder cambiar muchas de aquellas cosas, envueltas en
papel progresista, con lazo y rosa roja, de la cual por cierto, por falta de
luz y de riego, no le queda, ni una hoja, ni tan siquiera para el recuerdo.
Un ex-militante que ahora quiere y PUEDE ser de izquierdas

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